Toto – Dune (1984)

Quizás uno de los pocos puntos unánimemente rescatables de la versión de David Lynch de “Dune” del año 1984 fue la banda sonora de Toto. Hablamos de una película que a día de hoy puede parecer de culto, pero que en su momento fue destruida por la crítica, probablemente por querer apegarse mucho a la obra de Herbert, metiendo 700 páginas de un libro denso (con profecías, planetas desconocidos, conflictos políticos, batallas militares, increíbles bestias, traiciones, religión, y una larga lista de etc.) en una cinta comercial de 2 horas y media que debía apuntar a todo público. Incluso a día de hoy (e incluso para lectores de Herbert”) el “Dune” de Lynch es un proyecto difícil de digerir pero con menos recursos visuales, no cuesta entender por qué su camino ha sido tan difícil.

 

El objetivo de esta reseña será poner en duda el trabajo de Toto. Como les dije, será ir contra lo que todos (quizás de manera transversal) sostienen: que estamos ante un punto alto del “Dune” de Lynch. Cuatro serán las ideas al respecto. Primero, cuestionaré si apostar por Toto era o no una buena idea -o por qué uno debiese haber mirado a esa banda-. Segundo, porque hay otros compositores que aportan de manera fundamental en la música cuestionando el rol de Toto en la banda sonora. Tercero, porque Toto (humildemente creo), potencia lo malo de la película de Lynch por darle en el gusto al director. Y cuarto, porque ahí donde dan su mejor trabajo, el guión naufraga y perdiéndose en el aire lo que Toto creó muy bien. Profundizaré sobre estos 4 puntos a continuación. 


Cuando Lynch decide convencer a Toto de hacer su banda sonora, es legítimo preguntarse por qué un director con una incipiente carrera acude a esta consolidada y pujante banda norteamericana en específico. Lo cierto es que uno podría entender, a priori, que es porque busca obtener de Toto algo similar a lo que Toto mostraba en sus discos. Un sonido que mezcla lo pop con el rock, pero que en 1982 había lanzado “Toto IV”, su gran éxito discográfico, con hits como “Rossana” y “Africa” que nos muestran un pop muy melódico con amplio éxito en ventas. ¿Era entonces Toto la banda indicada para musicalizar “Dune”? No hablamos de cualidades técnicas, sino de estilo. “Dune” es un libro de batallas y de un planeta desértico, sin vida. De viajes al espacio e introspectivos, donde hay poco espacio quizás para lo alegre. La historia avanza tras muertes, traiciones y viajes por el desierto. ¿Uno piensa en Toto al describir eso? Es muy conclusivo en esta materia que “Dune (Desert Theme)”, sin dudas el tema con más sabor a Toto ¡no aparezca en la cinta pese a aparecer en el disco! Este tema del desierto es el mejor resultado de lo que Toto te podía ofrecer, nada más alejado de lo que se podía esperar del “Dune” de Herbert, por muchos méritos individuales que tenga el tema mirado aisladamente. Esto no significa que Toto pierda el foco o no capte el estilo del planeta Arrakis en el resto de la película, como bien queda mostrado en el “Main Title” que es uno de los puntos fuertes de la banda sonora y que ha perdurado intacto con el tiempo. Pero muestra que para triunfar debieron renunciar a lo que mejor sabían hacer, pero al hacerlo renuncia a lo que mejor sabían hacer hasta ese entonces.

El segundo “pero” que encuentro en el trabajo musical de “Dune” es que un tema tan importante como el de la profecía, no se lo debamos a Toto sino a Brian Eno y Daniel Lanois. Mucho se ha rumoreado por qué Brian Eno cumplío este rol fundamental, siendo la teoría más sabrosa aquella que dice que Eno había preparado una banda sonora completa que fue rechazada finalmente (y Eno tiene harto más sabor a “Dune” que Toto). Pero independiente de lo que haya pasado en realidad, privar a Toto de musicalizar un pilar fundamental de la historia como la profecía del Kwisatz Haderach o el libertador de los Fremen es quitarle a Toto la esencia del personaje de Paul y la relación con su madre, algo que es imperdonable. Por eso, alabar el tema de profecía de Eno y Lanois es al mismo tiempo, darse cuenta que Toto no pudo ofrecer algo mejor para algo tan importante, algo que fuese suficiente para ir “all in” con Toto, lo que para mi solo puede significar que su trabajo fue insuficiente.

 

Ahora, parte de la atmósfera que siempre he criticado al Dune de Lynch es que no transmitir bien el verdadero contenido de los personajes. Así, por ejemplo (aunque reconozco que puede ser un problema visual de una película valorada 40 años después), Lynch no transmite bien que Paul es una persona altamente entrenada, segura e inteligente, mostrando sólo pinceladas de lo anterior, junto con un aspecto de “principito” que le quita toda prestancia. Lo mismo sucede con el Duque Leto, quien es todo honor y muy imponente, pero que la película sólo prefiere mostrar a través del decaimiento de su reinado, que si bien es un tema del libro, es un motivo de alarma para Paul pero no la esencia de un personaje que es fundamental en formar al Elegido. La banda sonora de Toto aporta poco en solucionar el problema, y es el tercer problema que tengo con el trabajo de Toto. Quizás dando en el gusto a lo que Lynch quería mostrar, el “Leto’s Theme” es precisamente lo que no me gusta que muestren de Leto: alguien simplemente venido a menos, con una música de añoranza donde parece que solo se puede recordar tiempos pasados y que nada puede ofrecer a sus seguidores. Puede ser que ello sea para potenciar lo propuesta de Lynch, como también sucede al mostrar a un Barón Harkonnen especialmente caricaturesco. “The Floating Fat Man (The Baron)” es su tema, y el título me parece muy indicativo de lo que se quiere lograr: pareciera ser más importante su aspecto físico que su rango y papel en la historia, por ello los instrumentos y melodía elegida parecen especialmente caricaturescas para potenciar lo grotesco del Barón. Por eso, esta tercera crítica la resumo de la siguiente manera: en estos ejemplos, la música funciona para Lynch pero no para la historia.

Finalmente, creo que Toto también naufraga por falta de tiempo. No es casualidad que este 2021, Denis Villeneuve señale que no tiene pensado hacer 2 películas de “Dune” sino 3. El universo de Herbert es uno para meterse y no abandonarlo en un buen tiempo, e incluso el primer libro ya tienes mucho de qué hablar. En sus 3 capítulos (“Dune”, “Muad’Dib” y “El Profeta”) Herbert nos habla de una evolución del personaje de Paul en la que hay que detenerse para poder “entenderla” en el buen sentido de la palabra. Lamentablemente, el tiempo en el cine es escaso y tenemos poco espacio para ver el camino de Paul dentro de los Fremen y en especial su relación con Chani. Esto es un claro ejemplo de cómo el buen trabajo que entrega Toto se pierde, pues el tema de amor de Paul y Chani (“Paul Meets Chani”) acompaña una pequeña escena donde tenemos que entender “que se amaron para siempre”, y el tema de salida “Take My Hand” parece desproporcionado para la historia de amor que vemos en pantalla.

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