Escena con música perfecta: Dario Marianelli – Elegy for Dunkirk (2007)

El 2017 Christopher Nolan dio que hablar con su representación de la evacuación de las tropas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial en la conocida Operación Dinamo. Hablamos, por supuesto, de “Dunkirk”. Pero si quisiésemos obtener un facsímil más razonable de lo que probablemente pasó entonces tenemos que retroceder todavía más en el tiempo, específicamente a 2007, y observar la representación del mismo momento en la película de Joe Wright en “Atonement” (“Expiación, deseo y pecado”). Mismo escenario, mismo hecho histórico, pero un resultado visual totalmente distinto. El Dunkirk de Wright es menos menos ordenado, menos limpio……. Pero más humano. Una reconstrucción que se centró en lo oscuro y desesperanzador de aquellos días previos a junio de 1940, y que en esta nueva entrega de “Escena con música perfecta”, invitamos a revisar.

La cámara de Wright centra la atención en un comienzo en Robbie (James McAvoy) y sus compañeros, quienes logran llegar a Dunkerque para sólo enfrentar un escenario grotesco. Desorientados, recorren la playa repleta de soldados que parecen aislados (voluntaria o defensivamente) del oscuro panorama en el que viven (llegando algunos de ellos a la total inconsciencia. Como bien dice quien lo acompaña, “This is not right”. Soldados ejecutando animales, otros completamente locos y desesperados, y algunos amparados en lo poca fe que les queda cantando la clásica “Dear Lord and Father of Mankind” (precisamente, una canción que habla de la entrega total a Dios), resignación es la idea que cruza toda la escena. En pocas palabras, Wright muestra la humanidad tras la guerra (no el heroísmo de Nolan), las carencias, la desolación, para que así sea más dolorosa la escena final, donde Robbie y compañía asumen que no hay mucha esperanza de poder escapar de ello.

Cuesta no conmoverse con el peregrinaje de Robbie. Sin embargo, la clave está en descubrir que la angustia que transmite Wright en su meticuloso plano secuencia se debe principalmente a la música de Dario Marianelli, cuyo trabajo comentamos en extenso en este enlace. Esta banda sonora está tan llena de elegancia y dolor, que permite al público ser espectador a distancia de tan importante momento. Así, los soldados y la imagen transmiten el pánico, pero la música de Marianelli nos permite sobrevivir a dicho pánico y encontrar belleza en el caos. Por eso digo angustia, pues no es la desesperación propia de quien está viviendo el momento en ese instante, sino la angustia de quien, con perspectiva, cuestiona que la humanidad haya podido llegar a algo tan tremendo, y sentir el dolor de todos los que están en esa playa como propio. Esta escena es quizás, la más perfecta que hemos comentado en “Escena con música perfecta”. Una verdadera coreografía donde cada pieza calza a la perfección, en 5 minutos de cuidado y detalle, excelentemente actuada y con una fotografía que pasará a la historia gracias a Seamus McGarvey. La música está en el mismo nivel, y por eso, rescatamos hoy “Elegy for Dunkirk”.

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