Terence Blanchard – BlacKkKlansman (2018)

Toda película detectivesca de los 70’s tiene que tener un sonido específico. Así ha sido formateado nuestro oído década tras década, probablemente por la música que se escuchaba entonces o al menos la música que nos han hecho creer se escuchaba tal como dan cuenta las últimas producciones (“Inherent Vice”, “The Nice Guys”, por nombrar sólo algunas). Un legado potente del cual tenía que hacerse cargo Terence Blanchard al unirse nuevamente a Spike Lee en su nueva superproducción, llamada “BlacKkKlansman” o “Infiltrado en el KKKlan”, que cuenta la historia de Ron Stallworth (John David Washington), un detective afro americano que se infiltra en el peligroso y sectario KKKlan para así poder desarmarlo desde dentro. Se trata de una historia de discriminación y violencia, pero que presenta su historia (o al menos gran parte de ella) desde un punti de vista cómico, siendo una de las grandes comedias negras que nos dejó el 2018. Por lo mismo, esta reseña verá por un lado, cómo influye la música en esta curiosa e increíble historia de un policía negro en la entidad más racista del mundo, y cómo influye luego cuando Spike Lee quiere dejarnos el gran mensaje sobre la constante discriminación que su grupo ha vivido y sigue viviendo en Estados Unidos.

Este sello setentero se escucha claramente en el tema principal de la cinta, que curiosamente no es el “Main Theme” sino la música dedicada a Ron, “Ron’s Theme”. Son 8 notas muy características que se interpretan con distintos instrumentos a lo largo de la película, demostrando el distinto abanico musical del mismo Blanchard, reconocido por su carrera en el mundo del jazz. Así, en “Ron’s Theme” las notas son dominadas por una especie de clarinete; en “Ron Meets FBI Agent” por el contrario, lo que manda es la guitarra eléctrica como Ron tratando de dejar una buena impresión a través de la seguridad de su música. Las melodías de fondo también van cambiando, por ejemplo, en “Ron’s Search” tenemos un guitarreo muy Funky, apareciendo las notas características de Ron con trompetas. De hecho, parece ser todo un camino progresivo porque el arreglo más multi instrumental aparece luego en la película, con “Here Comes Ron”, lo que se consolida con “Blut Und Boden (Blood and Soil)”, siendo entonces las pistas que permiten que el tránsito entre las distintas emociones de la cinta no sea vea tan ajeno. Si el tema de Ron es cómico y aporta acción, entonces el resto de la música es la que debe acompañar el drama o la dura realidad.

El análisis de esa línea de la película y la música me gustaría empezar a presentarlo con “Hatred as Its Best”. En una escena que es una apología al odio, los primeros minutos de “Blackkklansman” presenta un misterioso villano conocido como el Dr. Kennebrew Beauregard (Alec Baldwin), quien se para frente a una cámara hablando del ataque que estaría sufriendo Estados Unidos consistente en la integración racial -por judíos y afroamericanos-, los que supuestamente amenaza su estilo de vida actual (construido en base a supuestos valores protestantes de gente blanca) y los llevará a convertirse (¡qué horror!) en una nación mestiza. Un discurso que se muestra tranquilo y hasta pseudo intelectual, pero que muestra en el backstage toda la intolerancia y violencia, pero en especial, su precariedad. De eso se trata precisamente el adoctrinamiento, escondiendo en una fachada de seguridad un discurso obsoleto y retrogrado. Que la música sea tranquila en escena con “Hatred as Its Best” es también otro síntoma de violencia. Precisamente esta podría ser la escena más importante de la cinta, en especial hoy, a propósito del discurso de odio que parece promover el Presidente Trump y que se ha traducido en nuevos ataques raciales. El punto es cómo el lenguaje puede, fue y está siendo utilizado como una arma de discriminación, en una época marcada por la post verdad. Nuestra misión es descubrirlo aunque venga rodeado de cantos de sirenas, como la música de Blanchard en la película o promesas de crecimiento, empleo y tiempos mejores en la realidad.

Y es muy útil contrastar esa forma sutil en que Lee y Blanchard nos presentan lo que pasa hoy, con el potente cierre de “Blackkklansman”. Ron y su pareja Patrice (Laura Harrier), luego de vencer y hacer algo de justicia, no pueden gozar de tranquilidad siquiera en su casa, porque el riesgo del Klan en paralelo existe todavía. Una alegoría al riesgo que viven hoy, donde al final el enemigo (el Klan entonces), existe hoy en Trump y otros white supremacists, organizados o no. Este mensaje es todavía más potente con la decisión de Spike Lee de incorporar las violentas imágenes del Unite the Right Rally en Charlottesvile, Virginia, y el atropello que significó la muerte de Heather Heyer e hirió a 40 personas, a quienes se dedica la cinta. La pista que suena de fondo acá es “Photo Opps”, y si bien podríamos decir que es un tema “tranquilo” como lo es “Hatred as its Best”, acá no busca aislar a quien lo escucha de la realidad que observa (naturalizando el discurso del odio), sino que se vuelve oscuro y potente, potenciando las emociones que deben surgir de un acto tan violento como ese: rabia. Por supuesto, el lado más oscuro de toda la película. Y estas pequeñas diferencias, pero con potentes mensajes, hacen que este sea un soundtrack con el que te encariñas con el tiempo, pues tiene un cierre perfecto.

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