Thomas Newman – Tolkien (2019)

Con un mes de retraso, se estrenará este jueves en salas nacionales “Tolkien”, la película biográfica del creador de la Tierra Media. Precisamente ese intervalo entre el estreno mundial y local nos permitió a los fanáticos de Tolkien preparar la película, escuchando la música que Thomas Newman preparó al efecto y de cierta manera, perfilar la cinta que sería dirigida por Dome Karukoski. Así, sabíamos desde ya que habría un enfoque en el rol que tuvo la Gran Guerra en la formación de Tolkien, el vínculo con sus grandes amigos en TCBS, o la relación de amor con su esposa, que inspiraría luego la historia de Beren & Luthien. Gracias a los amigos de NerdNews pudimos asistir al preestreno de “Tolkien” y esto es lo que podemos decir al efecto.

Probablemente los más puristas, o a estas alturas, los investigadores de Tolkien, encontrarán muchos defectos en la forma en que la película muestra los hechos (en especial las líneas de tiempo con Edith). Pero si abres la ventana a entender que esto tenía que incorporar mucho de ficción, el proyecto se ve bien redondo. ¿Por qué?, se preguntarán. Y la respuesta es fácil. Los cambios que proponen Karukoski y su equipo no alteran la idea central de la vida de Tolkien, quien si bien con el tiempo terminó convirtiéndose, quizás, en el escritor de ciencia ficción más importante de la humanidad, su historia es precisamente una historia de un personaje común, huérfano desde pequeño tras la muerte de sus padres, que creció por supuesto, en un contexto de elegancia que no le correspondía, y que las carencias (pese a vivir en un sector acomodado de Londres), afectaron tanto en el plano material como espiritual. Por eso, esta historia común no podía contar sino con una banda sonora muy minimalista, que Newman construye a la perfección. Para contárselas, dividiremos esta historia en los 2 grandes elementos que plantea la cinta: la amistad y el amor.

Una película sobre la amistad

El primer pilar sobre el que se sustenta Tolkien y sus creaciones será la amistad, reflejada en los inicios de su vida por el vínculo con sus 3 amigos del King Edward’s School:  Geoffrey Bache Smith, Robert Quilter Gilson y Christopher Wiseman. Juntos se hacía llamar TCBS, del inglés “Tea Club and Barrovian Society”. Previo a mostrarnos a Tolkien en la guerra y la muerte de su madre, la llegada de los amigos musicalmente aparece con “The T.C.B.S.”. Este es el mismo tema que aparece en “John Ronald”, en “Sunlit” -iluminado por el sol- quizás demostrando, que dentro de este grupo de jóvenes talentosos, Tolkien era el que destacaba con luces propias. Podríamos decir que dentro de una banda sonora minimalista, “The T.C.B.S.” o el tema de la amistad busca reflejar tanto el vínculo lúdico entre ellos, como la gran capacidad creativa de todos (esto quizás a través de tanto instrumento). El poeta, el escritor, el músico y el pintor, todos eran bienvenidos en TCBS, cuyo objetivo era cambiar el mundo a través del arte.

Ahora bien, el desenlace de esta amistad fue triste. La amistad se vio interrumpida, en algunos casos físicamente por la muerte de uno de los miembros, en otras espiritualmente por las cicatrices de la guerra. Por lo mismo, el vínculo termina en Tolkien, siendo más una añoranza de tiempos pasados, que una verdadera amistad terrenal. Y en ello, ya al cierre de la cinta, “Fellowship” es claro. Recordamos, en el contexto de la ficción, empieza a crear su obra literaria contándole una historia a sus hijos en un paseo de campo. Los instrumentos cambiaron radicalmente y también cambió el ritmo. Sólo suena el piano, y creo que lo que busca reflejar Newman es una historia que, con perspectiva, es de agradecimiento. Escuchen la música y verán cómo la historia de El Hobbit y El Señor de Los Anillos es, en fondo, un regalo a la TCBS, volviendo su amistad eterna.

Una película sobre el amor

Con altibajos, la historia entre Tolkien y Edith fue hermosa. Encontrándose por casualidad en una casa de acogida en Londres, su vínculo fue inmediato y para muchos, también eterno. Si bien en un comienzo la muestran como una coqueta atracción de niños que intercambian miradas, en “Kings and Queens” se produce el primer acto de presentación y en un momento muy simbólico. Incapaces de tener la apariencia ni los recursos para comprar una buena entrada, tras bambalinas recrean la historia de “El Anillo del Niblungo” de Wagner. Y esa es la sensación precisamente que da la música, que parte con cuerdas que poco a poco vencen la timidez, integrándose sucesivamente el piano y las flautas, creando entonces “Tolkien y Edith” el tema.

Ahora, cuando dicho amor se incorpora de manera mística en el universo narrativo de Tolkien, el tema es todavía más simple. Como si de belleza élfica se tratará, Newman presenta “Lúthien Thinúviel”, esto en el contexto del Legendarium, donde ella sería su Luthien, la hermosa princesa elfa que busca ser conquistada por un hombre mortal.  Es un tema muy simple, con un par de notas de piano, que muy bien incorpora las voces como recreando la belleza élfica de Edith. Y demuestra también que en un contexto fuerte de carencias y posterior violencia, lo importante es muy simple: amar y ser amado. Este tema vuelve a aparecer en el reencuentro de Tolkien con Edith previo a partir a la guerra, esperando abordar el Ascanius (“The Ascanius”).

Probablemente, “Tolkien” no sea una película del agrado de todos. Es, de hecho, un proyecto de nicho. Si bien todos probablemente han visto alguna vez la historia de El Señor de los Anillos o El Hobbit, sólo un verdadero fanático podrá sintonizar totalmente con lo que propone este proyecto. Un desconocido, en cambio, probablemente no encuentre sentido alguno en esta historia de un loco joven que soñaba con dragones y fue a la guerra, para perder todos sus amigos pero terminar casándose con el amor de su vida. Pero para ellos, también la música otorga elementos que recaen en, podríamos decir, lugares comunes, como la música que acompaña las muy logradas escenas de guerra (aunque pueda criticarse la incorporación de elementos del mundo Tolkien como si todo se debiese a las alucinaciones), destacando “The Great War, “Army of the Dead” y“Black Rider”, que en esta misma línea minimalista no transmite luz sino oscuridad, reflejando una violencia tal que sólo puede parecer ficción para quienes no lo vivieron. Por todos estos antecedentes, “Tolkien” huele a nominación a los Óscar como mejor banda sonora, tanto por la calidad de su música como por la debilidad que tiene la Academia por Thomas Newman.

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