Daniel Pemberton – Spider-Man: Into the Spider-Verse (2018)

Y llegó el día de hablar de Daniel Pemberton, un compositor extraordinario que la verdad, se ha robado toda mi atención en los últimos 3 años.  Desde su increíble banda sonora de “Steve Jobs” el 2015, dividiéndola instrumentalmente (y también según géneros) en las distintas décadas de la película, hasta su participación en Black Mirror (“USS Callister”) y la sub-valorada “King Arthur: Legend of the Sword”, estábamos simplemente esperando la película correcta para presentárselos. Esa cinta que mezclase buena recepción de la crítica con éxito en taquilla, cosa de así discutir con ustedes a partir de un lugar común. Y esa película llegó. “Spider-Man: Into the Spider-Verse” es la esperadísima apuesta animada de Marvel, que mezcla la historia tradicional de su superhéroe con el personaje de Miles Morales, un joven afro-americano que debe tomar el puesto del Hombre Araña luego de ser picado por una araña radioactiva y la muerte del superhéroe. La cinta fue aclamada por críticos, llevándose incluso el premio Óscar a la mejor película animada, obteniendo además US$400 millones en taquilla en el mundo entero, algo que ni las mejores proyecciones estimaban.

¿Cuál es la gran virtud de “Spider-Man: Into the Spider-Verse”? Precisamente, recontar de una manera distinta una historia que nos ha sido contada 10 veces en los últimos 10 años. En ese sentido, el nombre en español (“Un Nuevo Universo”), le sienta muy bien. Un nuevo relato que se construye en base a distintos universos, algo siempre difícil de superar pero que precisamente “X-Men: Days of Future Past” había confirmado que era especialmente viable en tema de superhéroes. Este encuentro de varios mundos, de manera narrativa, se mezcla perfecto con lo visual. La forma en que distinto tipos de animaciones (caricaturas de los 80’s-90’s, animé japonés y comics neo-noir) conviven con lo más moderno, prueban un proyecto novedoso y atrevido. Y en eso, la música de Pemberton es en sí genial. Si ya la aparición de Peter B. Parker y Spider-Woman Gwen Stacy nos había conquistado, simplemente la llegada de los otros 3 superhéroes (Peter Porker el cerdo, Peni Parker SP//dr, y el Spider-Man Noir) se vuelve totalmente natural pese a lo distinta de las animaciones por la manera en que fluye perfectamente Pemberton en “Aunt May and the Spider-Shed”. Todos son bienvenidos en la música del inglés, y todos pueden participar, con sus bemoles propias, de un mismo relato.

Ahora,  si somos sinceros, “Spider-Man: Into the Spider-Verse” no sólo triunfa por su apuesta narrativa, sino también por su apuesta editorial. Siguiendo la historia que ya había triunfado en los Cómics, se agradece volver a Spider-Man un muchacho afroamericano y latino, así como también dar más protagonismo a las mujeres a través de la Doctora Octopus o Spider-Woman, que vienen a discutir un poco el rol tradicional de Mary Jane (tal como siempre se nos había contado). Además, si bien Spider-Man no era el prototipo de superhéroe que venía desde las alturas, sí lo sigue humanizando y acercando. Recomiendo en tal sentido escuchar “Visions Brooklyn 1, 2, 3”, que tiene como gran virtud jugar con los ritmos del sílbido. Porque cuando parece que Pemberton encontró algo muy bueno, está dispuesto a arriesgarlo e ir por otra cosa en torno a la misma base. Una idea de pasar desapercibido en la escuela, como mirando hacia abajo, ¿quién no lo ha hecho? Y es precisamente todo lo que no hace el personaje en esa escena. Pero el mensaje oculto también es llevar a Spider-Man a (a pesar de ser un colegio bastante de elite), un mundo más común. Una idea que complementamos a continuación.

Si bien el público queda en jaque con esta película precisamente por cuestionarnos la idea del superhéroe “único”, musicalmente esa idea es tan alabada como la del multi-héroe por el multi-verso. Si partimos escuchando “Only One Spider-Man”, vemos un tema con características más clásicas de lo que entendemos por super héroes, en particular, tras “Black Panther”, con un sonido más urbano precisamente por desenvolverse la historia en NY (y acá el vínculo con los silbidos por Brooklyn). Por eso, si bien es la idea a abandonar conforme pasan los minutos, es agradable que tenga tanta calidad y valor como todo el abanico musical del desenlace: la batalla contra Kingpin y la destrucción del reactor. Este climax está dominado por un tema que es claramente propio del equipo de 6 Spider-Mans, una especie de escuadrón de elite (o suicida, como lo define Pemberton) que encuentra su virtud en el actuar en equipo. Las pistas de fondo son “Spider-Team Mission” y “Suicide Squad”, siendo un claro tema de combate, que comparte con el tema atribuible a Miles (“Miles Morales Return”, “Shoulder Touch”), que aporta heroísmo pero llevado a una escala más humana.

Pero si hay algo que nos debe quedar del trabajo de Daniel Pemberton es su variedad. Por eso creo precisamente que estamos ante el compositor más creativo del momento. A pesar de ser una banda sonora difícil de seguir, dado que Pemberton apuesta por pistas pequeñas (sólo este disco tiene 44 pistas), todo parece tener un propósito y Pemberton demuestra que no quiere guardarse nada. Desde construir excelente música para el lado tradicional de la historia (“Spider Training”), hasta atreverse con instrumentos y sonidos menos convencionales por la llegada de Peter B. Parker (“My Name is Peter B. Parker”), que usa el tema de Spider-Man tradicional, pero por supuesto con cambios por la dimensión de donde proviene, todo tiene puntos altos. Así, aunque quizás no se vuelve un “tema” en sentido estricto, la música del Peter Parker del lado “B” puede ser la más destacable, al mostrarlo musicalmente como alguien más alternativo y menos diligente y profesional. Su música en la secuencia “Cemetery Splat” y “Catch the S Train” lo representan a la perfección a través de la percusión y scratch que dan un toque de desorden y amateurismo increíble).  Y así, podríamos seguir hablando de otras joyitas como “Comic Book” o “Gimme the Goober”, que quedan fuera de nuestro análisis sólo por un tema de espacio.

No podemos terminar la columna sin hablar del soundtrack, en especial “What’s Up Danger” de Blackway con Black Caviar, que combina perfecto con la música de Daniel Pemberton en aquel momento en que Miles Morales acepta su destino y finalmente se convierte en Spider-Man (con su tema y el tema de su tío de fondo). Bueno, en uno de los tantos Spider-Man.  Acá el video de tan lograda escena. Esperamos con este trabajo haberlos convencido de echar un ojo en Pemberton. Por nuestra parte, ya estamos preparando reseñas de sus trabajos anteriores.

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