John Williams – Munich (2005)

“Munich” es una de esas películas que envejece bien. No sólo la propuesta visual, histórica y el elenco de la cinta dirigida por Spielberg adquieren valor con el tiempo, sino también la potentísima discusión que promovía en su guion, relativa a la delgada línea que existe entre el terrorismo y el contra terrorismo, y cómo, so pretexto de responder agresiones, podríamos terminar cometiendo crímenes violentos e injustificados. Además, su banda sonora con los años se ha vuelto una de las más destacables en la carrera de John Williams, lo que nos lleva a reseñara después de tantos años, esto a pesar de no ser una banda sonora al estilo que Williams más nos acostumbre (con orquestas completas), siendo por momentos muy minimalista. Por eso sirve para conocer una faceta del compositor norteamericano que no todos conocen, quizás con excepción de “Schindler’s List”.

Los 2 temas principales que aborda la música de Williams son precisamente la discusión moral en la operación liderada por Avner, y la crisis psicológica que él vive a medida que avanza en su operación. Del primero ya hemos hablado. ¿Actuaba Israel a través de Avner de manera justa? ¿Era una respuesta justificada, o por el contrario, una operación sin reglas donde lo que primaba era la sed de venganza? La cinta de Spielberg da a entender que respuesta a ambas preguntas es negativa, es decir, Avner y su equipo eran tan criminales como Septiembre Negro, aun cuando pensaban estar justificados. Musicalmente, Williams aborda esta verdadera posición frente a las intervenciones militares, aplicando el mismo tema musical tanto al operativo de Septiembre Negro, como a cada una de las ejecuciones del equipo elegido por la Mossad. Hablamos de la rítimica percusión en la segunda mitad de “Munich, 1972” (a partir de 1:05) que acompaña la entrada de Septiembre Negro en la Villa Olímpica al inicio de la película, y que luego es todavía más claro en “Encounter in London and Bomb Malfunctions”, “The Raid in Tarifa”, “Hiding the Family”, todos temas musicales que acompañan los operativos de Avner y su equipo. Por eso, si bien este es un tema de acción, esta no es su temática principal. Lo que termina rebelando al final “Munich”, pero que Williams insinúa dede el minuto 1, es que la bala de Septiembre Negro y la de la Mossad son igualmente asesinas, descubrimiento muy latente en Avner, quien a medida que se contamina con las muertes, se da cuenta de lo añejo del discurso que ha heredado de sus padres (representado musicalmente en “Hatikvah (The Hope)”, que habla de un Israel más romántico), entendiendo que ellos actúan igual que a quienes reprochan.

Al Avner empezar a descubrir personalmente los efectos de las instrucciones que le han impartido, o a reinterpretar sus conductas, y con ello plantearse el dilema moral de “Munich”, entonces es inevitable darse cuenta como deben estar íntimamente ligados ambos temas musicales. La crisis psicológica que él vive, la que podríamos llamar, segundo tema, es un camino desde el conflicto externo, hasta su total asimilación internamente por Avner. Primero, aparece al momento del ataque terrorista en “Munich, 1972”, que sirve de créditos, e incorpora la increíble voz de Lisbeth Scott. Pero poco a poco, el atentado empieza a controlar el sueño de Avner, quien empieza a vivirlos como propio. De hecho, no deja de ser curioso que aparezca tan potentemente en “Remembering Munich”, cuando en realidad Avner no puede recordar nada, sino imaginar cómo se desarrollaron los hechos. El clímax de este tema es cuando Avner recrea el asesinato de los deportistas israelíes en el aeropuerto, mientras hace el amor con su mujer después de mucho tiempo. Con ello, tanto Spielberg como Williams confirman que la historia de Munich y Avner se han contaminado de tal manera, que ha sido imposible que la vida de este último pueda continuar sin la primera, de hecho, el tema musical que acompaña su relación (“Avenr and Daphna”) es precisamente el del atentado, sólo que sin voces y con otros instrumentos que le dan mayor intimidad.

Ahora, un tema que parece quizás más decorativo que construye a un Avner en su fasceta de líder es “Avner’s Theme”. Si bien habla del tránsito de un Avner esperanzado a uno destruido, no por el conflicto moral interno, sino por los sacrificios que ha debido realizar tanto él como su equipo. Aparece con instrumentos de cuerda en “A Prayer for Peace”, quizás la más bella de sus expresiones, que si no me equivoco, es aquella que los acompaña en su primera comida. Su expresión más fuerte, quizás cuando el grupo está más unido que nunca y Avner es indiscutidamente el líder, es obviamente “Avner’s Teheme”, pero también aparece en sus momentos más difíciles, como en “Discovering Hans” “Bearing the Burden” con otros instrumentos. Al final, habla de un Avner que sin estar preparado, debe asumir una tremenda carga y cómo a su vez, el peso al perder o tensionarse las relaciones personales lo termina por destruir.

La banda sonora de “Munich” me gusta (y mucho) porque hace justicia a la historia que acompaña, una sin héroes sino víctimas, tal como la cinta de Spielberg aborda la temática del contraterrorismo. Al final, muestra la “humanidad” tras una guerra, pero no esa humanidad que muchas veces resalta el cine americano, apuntando a quiénes salvaron y quien lo hizo exaltando siempre al “héroe”, sino la humanidad encarnada en todo lo que pierde y perderá Avner. Hablamos del rostro humano de la guerra que muchas veces (sino todas) calla, y al cual pocas películas le habían dedicado. “Munich” viene a ser aquellos rescates que siempre se necesitan en honor a la verdad.

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