Mark Mothersbaugh – Thor: Ragnarok (2017)

Quienes conocemos a Taika Waititi y su trabajo, no podemos negar que nos vimos muy sorprendidos cuando se anunció al neozelandés como director de la nueva entrega de Thor. Quizás el exponente más grande la comedia independiente en los últimos años (“Boy”, “What we do in the shadows” y “Hunt for the Wilderpeople”), existían dudas en cuanto a su capacidad para adaptarse a un mega-proyecto como el que le ofrecía Marvel, y temores en cuanto a qué libertad iba a otorgar esa casa productora a un director que sin riendas, podía literalmente escaparse con la suya y desvirtuar su universo cinematográfico Incluso para mí, reconocido fanático de Waititi, la apuesta era muy arriesgada, pues la salida lógica era que una de las partes involucradas terminase mutilando creatividad de la otra y la película fuese directamente mediocre.

Pero ya con Waititi a bordo, era claro que la música que Marvel había entregado hasta entonces debía presentar un cambio de rumbo. No por falta de buenos trabajos (que aunque pocos, podemos encontrar), sino por la necesidad de adaptar la música y una forma de trabajar y ponerla, quizás por primera vez, a disposición del estilo de un director único y no al estilo del personaje principal de la cinta como parece haberse hecho hasta entonces. Por decirlo en palabras simples, un Hans Zimmer o un John Williams no calza con Waititi. Debía, por el contrario, ser un compositor moderno y con un sonido mucho menos orquestal, aunque con la capacidad de crear éste último tipo de música si así se le requería. De hecho, Waititi imaginaba un mundo tan espectacular, que según sus propias palabras, una banda como Queen habría sido la indicada para musicalizar su historia (la fundamental inclusión de “Inmigrant Song” de Led Zeppelin 2 veces en la cinta, pueden ser un argumento a favor de que un sueño como el de Waititi era al menos viable).

Fuera quien fuera el compositor designado, era inevitable que el resultado fuera memorable. Ahora, memorable no siempre puede ser en un sentido positivo, ya que como dijimos, no era loco pensar en la música de Ragnarok (e incluso su película), como una interesante propuesta pero un absoluto fracaso narrativo. Siendo ese el escenario negativo, existía uno muy optimista en el cual “Thor: Ragnarok” podía llegar a ser un total acierto, un golpe en el objetivo y una revitalizadora entrega de Marvel. ¿En qué compositor habrían pensado ustedes para poder asegurar de alguna manera este resultado? ¿Qué compositor podía ser, ex ante, capaz de trabajar con Waititi? ¿Desplat, por su trabajo con Wes Anderson? ¿Michael Giacchino? ¿John Powell? El elegido sería para sorpresa de muchos, Mark Mothersbaugh.

Estructuralmente, la banda sonora de “Thor: Ragnarok” es prueba fundamental de todo lo que les hemos hablado. Desde un comienzo, con “Ragnarok Suite” vemos a un Mothersbaugh adaptándose a los moldes tradicionales de Marvel, dando pequeños pasos a su propia propuesta musical. Así como esta película es un “road trip” de Thor y Hulk, Ragnarok (trama y música) evolucionan hasta la propia concepción de Waititi y Mothersbaugh, volviendo a la vez un road trip de ellos, desde lo “tradicional” en el mundo de los superhéroes a lo menos convencional. De hecho, musicalmente Mothersbaugh incluye expresas referencias a la música de Patrick Doyle y Brian Tyler en las anteriores entregas de Thor así como al tema de los Vengadores, haciéndose cargo del legado que recibe, pero desprendiéndose de su carga a medida que avanza la película. Esto demuestra a su vez la versatilidad de Motherbaugh, quien en un mismo disco es capaz de tocar su “propio género” y a la vez ceder ante la música orquestal tradicional que por momentos le exigió Marvel, movimiento que podemos decir se extiende por el primer tercio del disco como prueba “Running Short on Options” (con un sonido por momentos muy Star Wars pero anunciando en parte lo que viene con los sintetizadores) y la interesantemente íntima y emotiva “Twilight of the Gods”, en la despedida de Odín de sus hijos Loki y Thor.

Pero luego damos lugar al Mothersbaugh que conocemos y esperábamos. Desde la llegada a Sakaar la música toma un ritmo futurista y electrónico propio del líder de Devo. Es este el sonido que apunta mejor en la dirección de lo que Waititi empieza a ofrecer en pantalla, por sus personajes, guión y colorido. La música da exactamente en el tono de lo que es “Thor: Ragnarok”, como pueden escuchar en “Planet Sakaar” o “Grandmaster Jam Session” (con la cómica voz de Waititi de fondo), e imaginarse al personaje interpretado por Jeff Goldblum esperándote con los brazos abiertos en la cima de su torre. Con un toque muy “Tron”, quizás el clímax de la música de Mothersbaugh sea “Arena Fight”, aunque esta tiene toques también convencionales, por lo mismo me quedo con “Parade”, en honor a la búsqueda de Hulk y Thor luego que ellos lograsen escapar del control del Gran Maestro, seguida por una muy interesante “The Revolution Has Begun”, que incorpora el tema de los créditos iniciales en la historia. Estos temas son, en su esencia, la veta de Mothersbaugh.

“Thor: Ragnarok” es una película con un estilo propio y logrado. Una prueba viviente del hecho de que cuando apuestas y pones las piezas en un mismo sentido, el resultado puede ser genial. La dirección de Waititi y el trabajo de Mothersbaugh, cada uno en su plano, son absolutamente destacables, pues la película y la banda sonora de “Thor: Ragnarok” refrescan la franquicia en un momento muy necesitado.

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