Jozef Van Wissem & SQÜRL – Only Lovers Left Alive (2013)

Cuando el género de los vampiros suele ser sinónimo de basura, “Only Lovers Left Alive” fue una luz en el camino. Una luz como a su manera también lo fue “What we do in the shadows” el año pasado. Corría el año 2013, y el tremendo Jim Jarmusch reaparecía en Cannes con una historia de amor protagonizada por Eve (Tilda Swinton) y Adam (Tom Hiddleston, el único actor que no se desperfila con películas de Marvel). En nuestro país, SANFIC 9 tuvo el acierto de traerla. Pero su paso por Chile fue más bien silencioso, por lo que sólo con el paso de los años se ha transformado en una de las películas de culto de los últimos tiempos.

Hablamos quizás del soundtrack más elegantemente pensado de los últimos años. De hecho, nosotros lo incluimos en las mejores bandas sonoras independientes del año 2013. Ninguna sorpresa si consideramos el excelente trabajo musical que siempre ha caracterizado a Jarmusch. En BSO Magazine ya hemos comentado el soundtrack de Neil Young en “Dead Man” el año 1995. Pero no siempre hablamos de trabajos o composiciones originales. Recomiendo en particular ver la tragicómica “Broken Flowers” (2005), donde Jarmusch rescata la excelente música de Mulatu Astakte, jugándosela por música de contenido africano en un largometraje que mezcla perfectamente el drama con lo absurdo en el pueblo estándar de Estados Unidos.

Ahora, ¿por qué Jarmusch acierta siempre en la música? La música es (y siempre ha sido) una veta importante en la vida de este director, quizás tanto como lo es cine. Tan evidente como señalar que “Only Lovers Left Alive” –o “Sólo los amantes sobreviven” en nuestro idioma-, su banda SQÜRL es co-compositora del soundtrack. En este grupo musical participa con Carter Logan (su eterno coproductor) y Shane Stoneback (ingeniero de sonido). Para acompañarlo, Jarmusch se la juega por un casi desconocido pero genial Jozef van Wissem, de quien hablaremos en extenso, pues es quien da el sello más único al soundtrack. Sin embargo, debemos expresar antes que la alianza Jarmusch-van Wissem, se remonta a 2 discos que hicieron en conjunto el año 2012, “Concerning the Entrance into Eternity” y “The Mystery of Heaven”.

Jozef van Wissem, como muestra su nombre, es un músico de origen holandés, conocido por sus increíbles interpretaciones en laúd.  En nuestro país, de hecho, no es una figura nueva, pues el 2012 cooperó con Domingo García-Huidobro en el film “Partir to live”, presentada en el 19° Festival de Cine de Valdivia.  Dicho material, un recomendado para quienes no lo hayan visto, debe ser tomado sin dudas como un adelanto de lo que es “Only Lovers Left Alive”, soundtrack que a todo esto le significó ser reconocido como el mejor compositor en el mismísimo festival de Cannes sólo 1 año después.

El largometraje parte con el cover de SQÜRL a “Funnel of Love”, que en los 60’s hiciera famosa Wanda Jackson. Jarmusch se sirve para estos efectos de la voz de Madeline Follin, de la banda indie americana “Cults”. Una canción cuya letra es muy simbólica, y que nos sirve además para presentar la película. Dos amantes, Adam y Eva. Dos ciudades, Detroit y Tánger. Dos formas de entender la vida y el arte. Pero una conexión que desemboca inexorablemente en reunirse. Esta dualidad es la que, a nuestro juicio, articula todo el soundtrack de la película. Así como se enfrentan dos fuerzas que sin ser coincidentes, no necesariamente caminan por el mismo sendero, la banda sonora de “Only Lovers Left Alive” se manifiesta en 2 fuerzas muchas veces coprotagonistas, pero otras antagónicas. Es más fácil identificar el trabajo de van Wissem con la historia de Tánger y Eva, mientras que la historia de Adam como Detroit y SQÜRL. En especial este último caso, donde muchas de las canciones son presentadas como creaciones del personaje.

Pero queda mucho de lo cual hablar de nuestros personajes. Adam vive en Detroit. No hablamos de una ciudad cualquiera, sino la ciudad más aquejada por la crisis económica de Estados Unidos. Industrializada y con barrios abandonados, es el escenario perfecto para su vida de aislamiento. Coleccionando guitarras que le consigue a un alto costo su asesor Ian (Anton Yelchin), Adam es casi una leyenda urbana. Un músico del que se escucha en los círculos underground, pero que a su vez nadie ha visto siquiera. Situación en cierto sentido opuesta es la de Eve. Radicada hace unos años en la calma y oscura Tánger, Marruecos, su soledad la vive a otra manera. Si Adam ama la música, ella ama los libros. Tanto así, que su círculo cercano está integrado por Christopher Marlowe (John Hunt),  el famoso escritor del S. XVI, quien se mantiene vivo en silencio hasta ahora. Si bien están a kilómetros de distancia, la rutina de Adam y Eva son casi idénticas. Vivir encerrados, y salir cada cierto tiempo en búsqueda de sangre (de una forma sutil como exige nuestra época). En esta misión religiosa vemos como el disco tiene dos caras. Él recorre Detroit con “Streets of Detroit” y su guitarra eléctrica, mientras ella lo hace como “Streets of Tangier” y sus instrumentos de influencia mucho más arábiga.

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Pero la naturaleza vampiresca de Adam y Eva es sólo confirmada bien avanzada la película. Perfectamente podría tratarse de dos esnobs que aman su vida aislada, y que mantienen su pasión a distancia.  A través de ese ritual religioso que es beber la sangre de otra persona, un bien cuya pureza es cada día más escasa debido a la suciedad de los “zombies”, con “Sola Gratia Part 2”, y el increíble laúd de Van Wissem que se mezcla con la distorsión de SQÜRL, somos testigos de una tradición que lleva siglos desarrollándose. La conexión evidente entre la vida de ambos, no hace sino confirmarnos que su relación histórica pasa por períodos de decadencia como estos. Donde se cansan de los humanos, donde están en planos distintos, donde la vida eterna es más un castigo que un premio. La distancia en el amor por 2 ciudades tan diametralmente opuestas, nos refriega que él en su mundo (“Spooky Action as a distance”), y ella en el propio (“Only Lovers Left Alive”), deben darse otra oportunidad. Como maravillosamente no puede ser mejor resumido, el título de la canción  “Our heart condemn us”, donde van Wissem aparece en su máxima expresión, nos demuestra que ambos deben estar juntos.

Su reencuentro es en Detroit. Ella se mueve hacia él, como una prueba de amor. El reencuentro (“Sola Gratia Part 1”), muestra que todo es pasión. Como la mezcla de van Wissem y SQÜRL, que aunque caminan por líneas distintas, son perfectamente compatibles. Pese a ello, Adam parece sacar lo mejor de su talento lejos de ella. “The Taste of Blood”, donde manda más SQÜRL, es presentada como creación de Adam, quien se la muestra a Eve en su tocadiscos. Un perfecto réquiem de despedida, música fúnebre que parece ser el tópico más recurrente para Adam el último tiempo. Rápidamente encontrarán la calma, la cual se ve interrumpida de forma idénticamente veloz por la irrupción de Eva (Mia Wasikowska), la hermana de Eve, una vampiro que pese a tener cientos de años está todavía en un período de adolescencia. Inmadura e invasiva, irrumpe en el palacio musical de Adam (“Please feel free to piss in the garden”, en homenaje a la conversación con Ian) e intoxica a la vez la relación entre ambos. Nuevamente con  “The Taste of Blood”, Eva modificará todo el proyecto de vida de ambos, al asesinar a Ian mostrando todo su instinto natural.

El castigo para ambos es volver a Tánger. Pocos días han pasado desde que Eve dejara la ciudad, pero su escenario es totalmente distinto. Christopher Marlowe ha muerto, y de una u otra forma nuestros vampiros han quedado a su suerte. En un estado de total debilidad, Adam verá el lado B de la ciudad. En un café de Tánger, Yasmine Hamdan canta “Hal”. Un género musical desconocido pero que lo captura, y que a la vez, le confirma que la fama en la mayoría de los casos es el principal rival de la creatividad. Con el poco dinero que tienen, Eve le regala un laúd. En esta oportunidad nuevamente suena “Our heart condemn us”, pero con un sentido totalmente distinto. Su convencimiento de actuar conforme a las prácticas del S. XXI les impide beber la sangre de otras personas. O al menos eso creen. Por sobrevivir, son capaces de volver a su estado más natural. Esta es la única forma que nuestros dos amantes puedan seguir juntos.

El guión se muestra por completo en su final. Hablamos de la teoría de la acción fantasmal a distancia. Cuando separas una partícula entrelazada, y alejas ambas partes, una de la otra, inclusive en lados opuestos del Universo, si alteras o afectas una, la otra se ve alterada o afectada de forma idéntica.  Esta frase que debemos a Adam, es totalmente aplicable a la música de van Wissem y SQÜRL. Si bien hablamos de música diametralmente opuesta, ambas están perfectamente entrelazadas. Presentadas a lo largo del disco como distantes, su naturaleza tiende a reunirlas. Los cambios en una afectan a la otra. Nada sería de Wissem sin SQÜRL en “Only Lovers Left Alive” y viceversa. Jarmusch construye un creación musical que emula a la arquitectura. Cada pieza, aislada, es espectacular en un sentido muy propio, pero el conjunto hace que sea un disco que genere admiración. Vean “Only Lovers Left Alive”, pero en especial escuchen a van Wissem y SQÜRL. No se arrepentirán. Pues quien nace con buen gusto en la música muere con él, así como quien nace vampiro, vivirá siendo vampiro.

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