Clint Mansell – Noah (2014)

De vez en cuando hacemos el esfuerzo de traer la banda sonora del momento. Wakolda, Her, Inside Llewyn Davis, son ejemplos. La temporada la abriremos con lo nuevo de Clint Mansell, y su interesante composición para Noah, dirigida por Darren Aronofsky. La columna de bandas sonoras se traslada el jueves para que ustedes disfruten como nosotros de este excelente soundtrack recién salido del horno.

El calendario de las entregas de los grandes compositores de Hollywood este 2014 está diagramado hace mucho tiempo. Hans Zimmer y lo nuevo de Nolan (Interestellar); Alexandre Desplat y Grand Budapest Hotel de Wes Anderson esta semana; Howard Shore y la tercera entrega de la trilogía del Hobbit en diciembre, entre otras. En la misma categoría entraba Clint Mansell y su trabajo para la superproducción bíblica de Darren Aronofsky, Noah. Era una fecha guardada porque hablamos de uno de los compositores favoritos de esta columna, a quien ya rendimos homenaje con Moon y The Fountain.

Mansell siempre ha reconocido que sus fuentes de inspiración son mas bien contemplativas y meditativas. En ese sentido, hay mucho más oficio que iluminación en su trabajo, y cuando se trata de un relato mitológico fundamental en la historia judeo-cristiana, lo que Mansell podía observar era (casi) ilimitado. Pero tan importante como la información era el ritmo que Aronofsky quería darle a su nueva película, un diálogo que sería bastante fácil si consideramos los años que llevan trabajando. Entre director y compositor existe tal afinidad desde Pi (1998), que la confianza entre ambos puede incluso llegan a sobrepasar la barrera de lo cordial. Reconociéndole su capacidad de captar la esencia de un film en 2 o 3 notas, Aronofsky nunca olvida la infinita capacidad de Mansell para reclamarle ciertas circunstancias, en especial del guión. Pese a todo, siempre ha reconocido como la música de Mansell ha sido capaz de elevar sus largometrajes a niveles insospechados, llegando incluso a señalar las innumerables veces que la música ha salvado (literalmente) su trasero. Nada nuevo bajo el sol en esta materia, pues hablamos de un dúo consagrado como pocos.

El approach de Mansell a Noah es bastante distinto a sus trabajos anteriores, en cuanto a volumen de trabajo, pues en las casi 2 horas y media de película, otorga 2 horas de banda sonora. Muy distinto a sus trabajos anteriores mucho más minimalistas. Por ejemplo, mi favorita, The Fountain, tiene apenas 45 minutos de música. Tras esta decisión existe un claro motivo: su interés por mantener constante la presión del mal y la figura de Tubal-caín, pese a que cada personaje y lugar puede tener distintos temas. Pero minutos más, minutos menos, el trabajo de Mansell está motivado por llenar esas escenas que pueden incluso no tener diálogos o imágenes. La música debe ser capaz de decirte exactamente qué está pasando en la historia, y Mansell no pierde ese norte en Noah, donde la tensión bien/mal aparece en cada nota. Eso a veces juega en contra, pues la banda sonora es un disco bastante denso de dejar correr sin la película por los escasos “descansos” que nos otorga.

Pero si las diferencias con The Fountain surgen de inmediato, las similitudes también lo hacen. De todos los trabajos que Aronofsky/Mansell nos han dado, los que tienen más afinidad entre sí son Noah y The Fountain, en especial desde un punto de vista instrumental. Además, La Fuente de la Vida, como la  titularon en nuestro idioma, es la esencia misma del concepto “mixed reviews”, algo que hasta ahora se ha presentado con Noah, con crítica que la aclama y otra que la destruye. Pero un factor determinante entre la similitud de una y otra es quién interpreta la música de Mansell. Hablamos de The Kronos Quartet, el cuarteto de cuerdas norteamericano que ha ejecutado las partituras más memorables de Mansell desde Requiem for a Dream en 2000. Gracias a ellos es que existen ciertas notas que en abstracto parecen tomadas de la misma banda sonora, por ejemplo en “The Judgement of Man”.

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Clint Mansell

El tema más notable del disco es “Make thee an Ark”, donde Mansell y Kronos Quartet llegan a su máxima expresión. Esta canción se repite más lastimosa en “In Sorrow Thou Shalt Bring Forth Children”. Destacable es también la canción con que inicia el film, “In the Beggining There Was Nothing”, pero las escenas no le hacen justicia. En ese sentido, y como se señala en la columna dedicada en exclusivo al film, Noah no es una buena película, en especial por lo difícil que se hace entender el relato que optó por narrar Aronofsky, lo que le significó bastantes peleas en la etapa de producción. Pese a todo, la química film/banda sonora es bastante única.

En el trabajo de Mansell se echa de menos una melodía más tranquila, intensa pero en calma. “Forty Days and Nights” podría serlo, pero no le llega ni a los talons a las dos máximas expresiones de Mansell en este sentido. Me refiero a “Together We Will Live Forever” en The Fountain, o “Memories (Someone Will Never Know)” en Moon. Por eso, si podemos realizar una crítica, debemos decir que es un soundtrack donde falta una catarsis del artista plasmada en una canción, pues por momentos el Mansell obrero y perfeccionista le gana mucho al Mansell más creativo.

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Kronos Quartet, Darren Aronofsky, Clint Mansell y Patti Smith

Muy interesante es tema de cierre “Mercy Is”, interpretada por la cantante punk Patti Smith y coescrita por su guitarrista Lenny Kaye. Lastimosamente se demora un poco en aparecer en los créditos, lo que debiese dejarla fuera de todo reconocimiento en lo que a premios se refiere. Esto, incluir una canción inspirada en el film, es algo nuevo en el trabajo musical en las películas de Aronofsky. En esta canción participaron también Kronos Quartet y Mansell, por lo que su relación el resto del disco le hace ser un excelente cierre al soundtrack. “Mercy Is” es una canción de cuna que resalta la misericordia como un viento sanador que viene desde el Padre, y es cantada por Noé a sus hijos durante el film (también la interpreta Emma Watson al final de la película). Smith ha reconocido que se inspiró tanto en la capacidad interpretativa de Russel Crowe como con el guión para componerla. Lo interesante es que fue Smith quien se acercó a Aronofsky luego de escucharlo en el Festival de Venecia para solicitarle participar en la producción, y éste, admirador de ella, trató de esconder su emoción con su mejor cara de poker. El resultado es una hermosa canción inspirada en la forma que Nina Simone abordaba los ballets, con una voz casi quebrada.

El único riesgo que tenemos los fanáticos del director y el músico es que la alianza Aronofsky-Mansell parece haber llegado a su fin. Al menos este año no se dio el binomio buena película – buen soundtrack al que nos venían acostumbrando. The Wrestler pudo ser el primer caso, aunque en aquella oportunidad lo débil fue el soundtrack de Mansell. Para nuestra alegría, en el caso de Noah, lo débil es la película y no la banda sonora, que pese a todo, es de destacar, quizás lo único de destacar en un film que por momentos parece un desperdicio de talento.

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