Jonny Greenwood – There Will Be Blood (2007)

Los hechos son los siguientes. Año 2007. Guión denso. Director de renombre que decide contratar a Jonny Greeenwood de Radiohead para componer una banda sonora. En síntesis, una decisión que requirió agallas. Esta semana en nuestra columna de bandas sonoras vemos la brillante jugada que sacó de su bolsillo Paul Thomas Anderson al confiar el soundtrack de “There Will Be Blood” (Petróleo Sangriento) a Jonny Greenwood.

El caso de hoy es bastante único. Es muy extraño que un músico de una banda reconocida mundialmente, Radiohead en este caso, haga el salto a la pantalla grande. En sus bolsillos tenía fama, reconocimiento, seguro mujeres, y todo a su disposición. Que lo haga con éxito es todavía menos común. Puedo hablarles de otros casos parecidos, pero ni la dimensión de sus bandas o carreras, ni el éxito de sus soundtracks es el mismo. Uno de esos casos es el de Mike Patton, que tuvimos una  vez con Revius por su trabajo en “The Place Beyond the Pines”. El último es Alexander Ebert, bien conocido por Edward Sharpe and The Magnetic Zeros, quien ganó el Globo de Oro este año por (la mala película de Robert Redford) “All Is Lost”.

Si bien Thom Yorke es el que la lleva dentro de Radiohead, la veta de Greenwood en la banda tuvo cada vez más y más influencia.  Les recomiendo “You and whose army?” del disco Amnesiac (que es el tema central en “Incendies” de Denis Villeneuve) y en especial “How to dissapear completely” de Kid A, canción que para muchos es Greenwood a su máxima expresión. Esos trabajos dieron que hablar de Greenwood, y es el mismo músico quien ha explicado por qué decidió arriesgarse con las bandas sonoras. Su respuesta es bien simple y lógica. Los soundtracks le permiten hacer piezas de 2 o 3 minutos, lo que en definitiva se traduce en música muy segmentada y destinada. Según el propio Greenwood, es la única forma que comercialmente un compositor pueda darse el gusto y lanzar piezas así. Piezas que muchas veces parecen no formar parte de un todo, en especial si dejas correr un disco sin ver escenas, pero que montadas en pantalla, vienen como el pan al vino.

DanielDayLewisGreenwood el compositor de bandas sonoras es la máxima expresión de la ilusión del caos, un caos que seduce, pero que en el fondo es el detallismo al máximo. Podemos encontrar canciones bastante minimalistas en su trabajo, pero las más relevantes son sin duda aquellas que parecen un descontrol-controlado. Su trabajo previo en Bodysong (dirigido por Simón Pummel) había sido algo en extremo interesante, pero el perfil del documental generaba dudas si Greenwood podía ser tan versátil como para pasar a los dramas. Un documental que para muchos es desconocido esconde una notable banda sonora. Virtud de Greenwood y Anderson es haber recuperado canciones de dicha película para que tuvieran reconocimiento con un proyecto a mayor escala. Me refiero a  “Convergence”, una canción de Bodysong que se utiliza en un momento clave de There Will Be Blood: la escena donde explota la torre de petróleo, H.W. queda sordo, pero pese a todo Daniel Plainview (Daniel Day-Lewis) se alegra al darse cuenta que está parado sobre un océano de petróleo. Lamentablemente inclusiones como estas le significaron a Greenwood quedar fuera de los Óscar por material preexistente. Pero lo que le quitó la Academía se lo ha dado la gente, pues There Will Be Blood es sin duda una de las bandas sonoras más rupturistas y progresivas de la década del 2000. En defensa de los siempre vilipendiados miembros de la Academia, la descalificación no fue del todo injusta, porque la película contempla otras piezas de música no original para la película, en especial la composición de 3 movimientos “Popcorn Superhet Receiver” que Greenwood compuso inspirado en Krzysztof Penderecki, e incluso música de terceros (Brahms y el compositor de Estonia Arvo Part, entre otros).

El disco logra eso que la película también fielmente transmite, una sensación que lo peor está siempre por venir, la misma sensación que pesa sobre Plainview, quien a medida que avanza la trama logra explicar por qué siempre se sintió acechado por otro, cómo no podía lidiar con su pasado, y el daño que producía confundir negocios con familia (si podemos hablar de “los Plainview”). La música evoca tensión en escenas que muchas veces no tienen nada de tenso. En general es Greenwood quien no está avisando 5 minutos antes que algo malo viene. Eso pasa desde el primer minuto cuando Plainview descubre el primer yacimiento de petróleo y los accidentes que sufre por ello. Otro caso es “Open Spaces”, cuando Paul Sunday llega a las oficinas de Plainview a contarle de un yacimiento de petróleo en Little Boston, un lugar donde el líquido literalmente brota del suelo. Los mellizos Paul y Eli Sunday son la consagración definitiva de Paul Dano, quien con 22 años nos entrega una interpretación memorable. Volviendo a la música, es Greenwood quien verdaderamente nos manipula cuando Paul Thomas Anderson le pide que lo haga, de una forma que el descontrol aparente de la música no es sino Greenwood tirando las cuerdas de nosotros como si marionetas fuéramos. El poder está claramente en sus manos.

PaulDano

Si escuchan inmediatamente “Future Markets” podrán ver de inmediato la calidad de artista ante la que estamos.  Unos staccatos acompañan al hombre del petróleo Plainview mientras adquiere todas (casi todas, en verdad) las tierras de Little Boston. El boom del petróleo es lo que música entrega, una clara química entre Anderson (también guionista) y Greenwood, lo que se debió principalmente al diálogo directo que hubo entre uno y otro.  Anderson era un fanático reconocido del rol de la música en las películas, ocupándola prominentemente en todas sus producciones. A muestra, un botón. Piensen en Magnolia, que fue revisada la semana pasada en el Podcast. Greenwod ha señalado que por momentos era él quien tomaba la iniciativa y mandaba piezas a Anderson diciendo “esto sirve para escenas donde predomina paisaje desértico o el cielo”, mientras Anderson respondía “para esta escena quiero algo agresivo, algo como Jaws (Tiburón)”. El resultado fueron muchas horas de música que después fueron puliendo a su voluntad.

En todas sus producciones, Anderson ha optado por tener escenas donde por 2 minutos o más es la música la que hace toda la narración, prescindiendo de diálogos. Eso pasa sin dudas en There Will Be Blood, algo fundamental en una película per se densa, inspirada en el boom del petróleo a durante la década del 20 en California. Greenwood se vio motivado desde un inicio con el guión. Basado en parte en Oil! de Upton Sinclair, escribió horas y horas de música que debieron ser cortadas a 33 minutos de un disco mucha más maduro y concreto, dominado por las cuerdas. Rompe todos los esquemas por ejemplo con “Henry Plainview”, donde un sonido constante de cuerdas similares al de una alarma a muchos puede hacer pensar que se trata de una pieza desafinada. Una verdadera bofetada a quienes olvidan que la mayoría de los instrumentos no necesita electricidad para funcionar. Es con una versión parecida a “Henry Plainview” que parte la película, cuando Daniel se enfrenta a su primer descubrimiento y una paternidad forzada.

Otramudxvlkimq8glviu213 notable es el piano mesiánico de “Eat him by his own light”. La tensión entre los personajes de Paul Dano y Daniel Day Lewis, y en especial la perspectiva en que el primero (Eli) aborda al segundo (Plainview), es lo que lo hace explotar una rivalidad que viene a ser una expresión clara de ciertos fanatismos religiosos contemporáneos versus el más perverso de los liberalismos. Esa tensión constante entre ambas fuerzas, que marca la película, es lo increíble de There Will Be Blood. Claro, con sus increíbles actuaciones. Porque si resumimos la película a otra persona nos va a surgir un relato bastante aburrido simplemente por la imposibilidad de poder expresar en palabras tanto buen gusto y talento en pantalla al servicio de un guión especial, pero no comercial.

Finalmente les voy a hablar de “Prospectors Arrive”. Cuando suena esta canción vemos al Plainview carismático, encantador, magnate del petróleo e incluso charlatán en busca de tierras por los pueblos más recónditos de California. En estas escenas podemos ver cómo utiliza a H.W., presentándose como una persona de negocios, un magnate del petróleo, pero también un hombre de familia. Una cara bonita consigue muchas cosas, dicen, y H.W. es la prueba. Es importante que contrastemos esa canción con mi favorita, “Oil!”, cuando Plainview ya está sumido en sus ansias de poder, tanto así que opta por desprenderse de este hijo que ahora no cuadra con su plan perfecto a causa del accidente. Las consecuencias de esa escena sólo pueden entenderlas quienes han visto Petróleo Sangriento, por lo que queda en sus manos dimensionar lo que hablamos.

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