Ennio Morricone – Cinema Paradiso (1988)

Mañana es el evento musical del año. Mike Patton y Ennio Morricone tocan en La Florida gracias a 7mo Vicio, en un encuentro que, como algunos han dicho, podría darse una vez en la vida. Por eso estos últimos capítulos de Réquiem para Schiappacasse han sido dedicados a ambos artistas. El primero de ellos a Mike Patton y su trabajo en The Place Beyond the Pines, mientras que el de hoy al único Ennio Morricone y la obra maestra que es “(Nuovo) Cinema Paradiso”.

Ennio, Ennio, Ennio. Al fin nos encontramos. Perdón por la tardanza pero había que esperar el momento adecuado, y mañana es ese día, a propósito de tu tercera visita a Chile. ¿Qué mejor forma de homenajearte que con tu trabajo en Cinema Paradiso en 1988? Hablo de uno de esos soundtracks que emocionan hasta las lágrimas. Una verdadera obra maestra. Espero, humildemente, que sea una de las piezas centrales de lo que nos presentes en La Florida. Ilusamente espero que leas esto, por eso te pido permiso para dirigirme ahora a los seguidores de BSOMagazine.

Cuando hablamos de Morricone hablamos de un compositor que lleva décadas, no sólo años, en la cima. Su versatilidad es el elemento que funda el prestigio universal que tiene, lo que le ha ganado un espacio único en el rubro. Así, ha trabajado con quién sea, dónde sea, abarcando toda clase de géneros y directores. Un genio como pocos, pudo componer para John Carpenter en películas como The Thing, luego para Dario Argento en (una de mis favoritas) “4 moscas sobre terciopelo gris”. Su trabajo más reconocible es el de los mal llamados (por ser despectivo según Morricone) “spaghetti westerns”, esos westerns italianos de los 60’s donde resalta con nombre propio la trilogía del dólar de Sergio Leone, y en ella, en particular, “El bueno, el malo y el feo”. ¿Quién no ha silbado esa pegadiza melodía? Si la lista les parece corta, Morricone ha trabajado, entre muchos otros, con Terrence Malick, Brian de Palma, Roland Joffé y Giuseppe Tornatore. Es a éste último a quien dedicamos la entrega de hoy y su memorable “Cinema Paradiso”.

Su edad avanzada puede que nos haga difícil dimensionar la figura que nos visita. De cierta forma, pocos a los 85 años se mantienen vigentes. Basta recordar la triste visita de Chuck Berry hace un tiempo. Bueno, Morricone es la excepción. Como artista vale hoy tanto como valía en los 60’s y 70’s  e incluso más. Gozando de un colchón como pocos, Ennio puede darse el lujo de actuar como un rockstar pero con contenido. No hablo de “rockstar” como esos pop que abundan el último tiempo, que creen que su poder o influencia se define en cuántas estrellas tiene el hotel que les conceden, o qué tan tarde pueden iniciar sus presentaciones haciendo esperar al  público. Morricone es un rockstar de verdad.  Por ejemplo, ¿cuántos músicos creen ustedes que pueden darse el lujo de criticar a Tarantino y salir ganando? Luego del éxito de “Django Unchained”, Morricone acusó a Tarantino de poner sus composiciones en Django sin coherencia alguna, impidiendo lograr la continuidad debida que la música debe entregar. Si bien con el tiempo matizó sus declaraciones (¡ojalá vuelvan a trabajar juntos!), lo cierto es que el gran perdedor, a mi juicio y el de muchos otros, fue Tarantino.

En Cinema Paradiso, trabajo que nos congrega hoy, Morricone es capaz de interpretar perfectamente la naturaleza nostálgica de la película, incorporando naturalmente otro color, que en este caso es la música, dentro de la narración. Además transmite muchas otras emociones: felicidad, melancolía, ansiedad, desesperación, y una larga lista de etcétera.  Como les dije antes, Cinema Paradiso, en su conjunto, es una de esas películas que hace llorar, lo que sería imposible sin la música de Ennio como copiloto. Por eso esta banda sonora está incorporada en lo que muchos llaman “imaginario colectivo”. Su éxito trasciende al de la película en si misma, aunque mucho de ello los chilenos se lo debemos a su incorporación en una serie de telenovelas de los 90’s por parte de TVN. Con todo, el binomio imagen/banda sonora se nos muestra en una de sus más grandes manifestaciones.

Pasando de una vez a la música, volveré a hacer un trabajo con “temas”. Como en pocas bandas sonoras, ciertas melodías están dedicadas, con mucho cariño, a momentos y emociones bastantes específicas. No puedo entregarles el trabajo de Morricone de otra forma que no sea ésta, entonces. Por ello, con cada tema encontrarán la canción que mejor lo interpreta.

Cinema Paradiso, y lo que significaba para Giancaldo.

La canción principal del disco o main theme es homónima al título de la película: “Cinema Paradiso”. Es curioso que un solo de piano sea capaz de llenar la película de tal forma, y la integración de cuerdas se vuelva totalmente natural conforme a ello. Nos ambienta en una Italia post II Guerra Mundial, y en específico en un pueblo bastante recóndito de Sicilia, donde la atracción principal es el viejo y querido Cinema Paradiso.

La infancia de Toto y su amistad con Alfredo.

En Giancaldo vive un niño llamado Salvatore, por todos conocidos como Toto. Amante del cine, su vida la pasa entre la escuela y Cinema Paradiso, donde luego de mucho esfuerzo se convierte en el asistente de Alfredo. Alfredo viene a llenar ese vacío que en la vida de Toto significa la ausencia del padre, quien todavía no regresa de la guerra. La relación de ellos está plasmada en la canción “Toto and Alfredo”, dónde priman las cuerdas en su conjunto. Es claramente una canción de infancia, de felicidad. “Childhood and Manhood” es otra canción que explica en parte este tema. En definitiva, es en virtud de esta canción que se produce el encuentro generacional entre 2 sujetos que podrían ser nieto y abuelo, pero de una forma bastante bilateral. Con ello quiero decir que Toto y Alfredo se ven, a su manera, como amigos. Una relación bastante humana al fin y al cabo.

Toto en su juventud y su amor por Elena.

Cinema Paradiso es también una película de amor y él se plasma, lógicamente, en “Love Theme”.  En orden, se integran clarinete, cuerdas y piano generando un cúmulo de emociones al escuchar todos los instrumentos en su conjunto. El último minuto de la canción es espectacular, donde la canción es interpretada por la orquesta en plenitud.  Ahora bien, a mi juicio, Morricone no dedica el “Love Theme” exclusivamente a Toto con Elena, sino también de todos los amores que nunca se proyectaron en el cine por la censura del sacerdote del pueblo, todo el amor que Giancaldo nunca pudo ver.

Salvatore en su madurez, su éxito y su culpa.

No quiero llevar la contra en esto. Ya les presenté lo más reconocible de Cinema Paradiso, lo que todos ustedes podrían identificar de manera muy fácil, pero para mí lo mejor es lo que viene ahora.  Hablo del tema que aborda a Salvatore, su madurez, su éxito como director en Roma, y todo lo que dejó en el pasado para conseguirlo. Este tema es introducido en guitarra en “Maturity”, y logra un primer clímax en “First Youth”, que es cuando Toto abandona el pueblo para cambiar radicalmente su vida, todo a instancias de Alfredo, quien sabe que Giancaldo le ha quedado pequeño. El segundo clímax de este tema es sin dudas, “Projection for Two”. Hablo de la parte más emotiva de la película, cuando el cortejo fúnebre pasa por fuera del Cinema Paradiso y Toto lo ve por primera vez en 30 años. Al voltear, descubre quiénes acompañan a Alfredo en su despedida, y cómo ellos han cambiado.

Nadie es profeta en su tierra y en su tiempo. Es probable que muchos valoren a Morricone una vez que ya no esté con nosotros. Por ello doy gracias que el público y la crítica, en especial norteamericana, se haya dado cuenta de la gran deuda que tenemos con él. Por eso el 2007 le entregaron el Óscar honorífico, por eso llena todos los conciertos que hace en Chile, por eso directores se pelean hasta hoy la posibilidad de incorporar sus composiciones y recopilaciones en sus películas. Otro de estos homenaje es el que le hizo Mike Patton en el disco “Crime and Dissonance”, donde, con su sello Ipecac Recordings, se dio el gustito de compilar los trabajos menos reconocidos de Morricone. Este disco se los recomiendo mucho pues Patton selecciona el trabajo más experimental de Ennio que a la vez es el más prolífico, multifacético y colorido, cayendo incluso en lo pop. Para terminar, y sobre el concierto de mañana,  si Patton en su momento se sintió honrado por el sólo hecho de participar en “Crime and Dissonance”, imagínense lo que sentirá entonces cuando comparta escenario con EL genio. Veremos historia.

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