Eddie Vedder – Into the Wild (2007)

En nuestra tradicional columna de bandas sonoras, traemos un soundtrack que trascendió el género, formando parte (estoy seguro) de la biblioteca musical de muchos de ustedes. Me refiero a Into the Wild, película de Sean Penn, cuyo soundtrack es trabajo de Eddie Vedder, vocalista de Pearl Jam. Hoy los invitamos a entender la peculiaridad de este álbum: uno que pareciendo íntimo, no lo es tanto. Bienvenidos.

Esta columna parte del error de suponer una de dos cosas. O bien ustedes vieron la película, o directamente han escuchado el disco. Por ello me tomo la libertad de no comentar mucho la película, para hablar directamente de la banda sonora, esta vez desde una perspectiva única. Pocas veces un disco que es creado en su integridad para un film te entrega tantas canciones con letras tan cargadas. Por este motivo variamos un poco en la modalidad, centrándonos tanto en la letra como en la composición, aprovechando esta ocasión inigualable.

Into the Wild es el primer aporte total de Eddie Vedder a un soundtrack. Antes había hecho canciones aisladas para otros films, como un cover de “You’ve Got to Hide Your Love Away” de los Beatles para I am Sam, y dos temas en Dead Man Walking. Ambas películas tienen una figura resaltante en común: interpretaciones magistrales de un señor llamado Sean Penn. Por este motivo, cuando en 2007 Penn logró convencer a la familia de Christopher McCandless de traspasar la historia de su vida a pantalla, un solo nombre vino a su mente para componer la banda sonora. Hablamos del vocalista de Pearl Jam, Eddie Vedder.

Así, con el primer corte o edición de la película, Penn se acercó a Vedder. El director era optimista, pues tras el desgaste natural de Pearl Jam, Vedder tendría una gran oportunidad para plasmar su veta menos rockera, lo que buscaba hace ya bastante tiempo. Así, fue fácil convencerlo. Cuenta Sean Penn que tras mostrarle esta edición bastante artesanal de Into the Wild a Vedder, el silencio lleno la sala. Fue Vedder quien quebró el hielo y directamente le pregunto:“¿Qué quieres de mí?” Y Penn le respondió: “Lo que quieras. Puede ser una, dos, tres canciones. Puede ser todo también”. Con ello sabía que Vedder ya se había subido al buque, pero además con una confianza total y ciega. El trabajo fue inmediato. Penn bombardeó de información al cantante. Dicha información fue seleccionada por Vedder, quien a la semana se puso manos a la obra. Bastaron un par de días para que el trabajo de Vedder se fuera plasmando en canciones, dándole una nueva faceta de trabajo a Penn.

EddieVedder SeanPenn

Into the Wild es un soundtrack bastante curioso, pues tiene muchos opuestos. Uno de ellos es la recepción. Si bien para el público en general fue una obra maestra (no sólo para aquellos que seguían a Pearl Jam), los críticos no fueron tan complacientes como se esperaba. Les tengo un ejemplo para ello. Mientras ciertos “expertos” han criticado cierta monotonía en las canciones, lo que hacía imposible distinguir momentos dramáticos de felices en el film, para la mayoría de las personas que lo hemos escuchado su belleza radica especialmente en ello, siendo un disco que puedes dejar correr para escuchar una gran y virtuosa composición. En este caso debo situarme con el último grupo, el que admira al disco por su única correlación.

Otro de los cara y sello son las emociones que para algunos evoca la música de Vedder. Tomando de base  “The Wolf”, por ejemplo, los críticos han señalado que el disco entero es una exaltación de la tristeza y la soledad, las cuales se verifican en la muerte. Quienes hayan visto la película sabrán que si bien el personaje principal vivió su sueño, al mismo tiempo sufrió como pocos la pena y el aislamiento. “The Wolf” es un tema donde Vedder aulla como un lobo transmitiendo calma y sufrimiento a la vez. Y digo sufrimiento porque McCandless se enfrenta a la paradoja de descubrir la belleza de la vida por medio de entregar la propia. Su plenitud fue también su karma. “Rise”, en cambio, permite interpretar el disco en sentido totalmente contrario a otros. Tomando su ukulele Vedder dice “gonna rise up/find my direction magnetically”, invitándonos, como el personaje principal, a salir en la aventura por aquellas cosas con las cuales sentimos una atracción magnética y fatal, que en esta historia es claramente la liberación.

Pero quizás hay una paradoja en Into the Wild que hace que el disco se vuelva todavía una mayor sorpresa. Cuando uno lo escucha, fácilmente puede pensar “Vedder acá dejó su alma”. Pero ello no fue tan así, y no lo decimos a modo de crítica. No fue así, primero, porque “Hard Sun”, la canción que la mayoría de ustedes identificará con el disco, no es original de Vedder, algo que a mi juicio se nota, pues rompe un poco con el esquema de calma y serenidad del disco. “Hard Sun” es original de Gordon Peterson del grupo Indio (1989), quien a la postre demandaría a Vedder por una serie de modificaciones que habría hecho en la letra alterando su sentido. Pero el alma de Vedder no está en el disco, principalmente, porque el compositor así lo quiso, y eso es admirable.  Cuando tuvo el proyecto en sus manos Vedder de inmediato aceptó representar una voz que no era la suya. Si bien Sean Penn le dio muchas libertades, la historia y la película en bruto ya estaban y no se atrevería a tocarlas. De tal forma, lo justo y lo correcto era que Vedder se entregará por entero a la vida de McCandless, tratando de manejar las distancias de la mejor manera posible.

Vinyl

Vedder vivió entonces algo muy parecido a quien homenajeaba: entregar todo para recibir algo indeterminado. Puso su fama, su tiempo y su estilo en juego, sin saber qué recibiría a cambio. Y el resultado está a la vista de todos. Mucho de ello se debe a la química que el propio Vedder dice haber sentido con McCandless. Según el autor, le fue fácil entrar en su mente, construyendo con alguien que no estaba presente una verdadera fábrica de nuevas narrativas a partir de la que ya estaba. La pluma volaba, y la música también. Por eso Vedder cuenta que el disco se creó a sí mismo.

Por todo esto, esta banda sonora es una de complejidades. Son 9 canciones en apenas 33 minutos, lo que le ha valida otra serie de críticas, del estilo de incluir canciones que nunca despegan. Por el contrario, creo que es un disco bastante maduro y auténtico, algo que le faltaba a algunas de las cosas que Vedder entregaba con Pearl Jam el último tiempo.  Mandado por el folk, elegí 7 canciones, algunas de las cuales ya les he comentado. Una que reconocerán, sin duda, es “Society”. Otra de las pocas que no escribió Vedder (es de Jerry Hannan), tuvo un gran reconocimiento, pasando el primer corte para ser la mejor canción en los Óscar 2008. Hannan y Vedder nos presentan transparentemente a McCandless, cuando dicen: “I think I need to find a bigger place/ cause when you have more than you think/ you need more space”. Muchas veces tenemos más de lo que pensamos (y necesitamos), sin darnos cuenta que ello implica siempre querer más y más. Dicha canción termina rogándole a la sociedad que no se enoje con esta actitud de nadar contra la corriente, dejando una vida perfecta por un sueño de completo sacrificio.

“Guaranteed”, sin ser la más identificable, fue la más premiada. Con un Globo de Oro (el soundtrack en su totalidad sólo fue nominado), y nominaciones a los Grammy y World Soundtrack Awards, para Sean Penn es la canción que interpreta mejor al personaje principal. Guardando las proporciones,  según el director la canción es capaz de tocar tanto al espectador como “Imagine” de John Lennon. A mi juicio tiene una de las líneas más emotivas, por la cual Vedder busca reconocer por McCandless los costos que tuvo cumplir su sueño, en especial con su hermana. “Guaranteed” muestra lo que sufre el personaje al luchar por su libertad y abandonar su familia. “Don’t come closer or I’ll have to go/owning me like gravity are places that pull/if ever there was someone to keep me at home/it would be you”.

Para terminar, mención honrosa merecen “Long Nights” y su bella melodía, como “No Ceiling” que viene a cerrar un poco la experiencia de McCandless. “I leave here believing more than I had” dice Vedder, resumiendo una experiencia que entregó y enseño más de lo que se esperaba, regalando una pasión nueva, que además de purificarlo, le enseño que en la vida no hay techo. Curioso es que les diga, después de todo lo que les he hablado, que la película no es de mis favoritas. Pero el soundtrack, como espero haberles mostrado, obliga a admirarla.

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